REMEDIOS CASEROS PARA LA GASTRITIS

remedios caseros para la gastritis

Atención a estos remedios caseros para la gastritis. Cuando la capa de células que recubre el estómago internamente se inflama, se producen la gastritis, con síntomas como ardor, dolor abdominal o pérdida del apetito.

La gastritis debe tener un tratamiento para que no avance y se pueda prevenir una lesión mayor.

Remedios caseros para la gastritis crónica

Si padeces de gastritis crónica, lo primero que debes hacer es comer de forma frecuente y mantenerte hidratado.

Luego puedes recurrir a algunos remedios de la medicina tradicional para reducir los síntomas de la gastritis crónica.

 Miel de abejas: Un remedio que sirve para este tipo de gastritis, es tomar todos los días en ayunas dos cucharadas de miel en un vaso de agua tibia. De esta forma se alivia la acidez estomacal.

 Aceite de oliva con leche: Se pone una cucharada de aceite de oliva caliente en un vaso de agua y se toma en las mañanas. Es muy efectivo para reducir los síntomas de la gastritis crónica.

 Sábila: El último en la lista es el aloe vera, que puede consumirle licuado con un vaso de agua en ayunas o tomar dos cucharadas a lo largo del día. La sábila ayuda a evitar los síntomas y a sanar la lesión interna.

5 Remedios caseros para curar la gastritis

Infusión de regaliz: El regaliz es una planta que tiene un efecto antibacteriano comprobado por la ciencia. Es efectiva combatiendo la bacteria que causa la gastritis, la helicobacter pylori.

Para usar el regaliz se toma la raíz seca y se prepara con ella una infusión que se debe tomar en ayunas.

Infusión de jengibre: El jengibre es también muy recomendado para disminuir los síntomas de la gastritis; entre ellos los cólicos, la acidez, los gases y las náuseas.

Para tal efecto se puede agregar a un batido o se pueden preparar infusiones.

Ginseng americano: El ginseng se emplea en la gastritis, para aliviar la inflamación y lo síntomas derivados. Se puede tomar en una bebida tibia todos los días en ayunas.

Agua con limón: Aunque el limón pueda resultar molesto para la gastritis, tiene propiedades que ayudan a sanar la lesión. Por eso se recomienda tomar agua tibia con limón, de esta forma se reduce la acidez y la lesión va cicatrizando.

Semillas de linaza: Las semillas de linaza sirven para aliviar los síntomas de la gastritis, a la vez que le brinda proteína, grasas saludables y fibra al cuerpo. Se usa dejando la linaza en agua por 12 horas, agua que luego se cuela y se toma.

Preparaciones caseras para la gastritis y el reflujo

Vinagre de manzana: Es vinagre de manzana sirve para aliviar el reflujo y la acidez estomacal. Se debe tomar mezclando una cucharada de vinagre en una vaso de agua, se puede tomar en ayunas o antes de ir a dormir.

Zumo de sábila: El áloe vera tiene efecto cicatrizante, antiinflamatorio y antibacteriano. Es muy bueno para aliviar el reflujo y reducir los síntomas de la acidez. Se puede consumir en licuados con agua en ayunas.

Remedios para la gastritis en niños

El estómago de los niños es más sensible y requiere remedios que sean suaves.

Algunos de los remedios caseros que se pueden usar para combatir la gastritis en niños son los probióticos y el ajo.

Los probióticos son microorganismos que mejoran la resistencia del organismo a algunas bacterias, entre ellas las que causan la gastritis. Algunos probióticos son el yogur, las aceitunas y los encurtidos.

El ajo se puede usar machucado con media cucharada de miel. Se puede usar medio diente de ajo pequeño o menos, tenido en cuenta la edad del menor. La miel y  el ajo ayudan a reducir de manera efectiva los síntomas de la gastritis.

Cómo hacer un remedio para la gastritis

Un remedio muy bueno para tratar la gastritis es el agua de papa, y su preparación es sencilla. Los ingredientes que se necesitan son dos papas crudas y litro y medio de agua tibia.

Para empezar, se pela y se ralla la papa, luego se agrega con el agua tibia y se deja reposar por 12 horas. Pasado este tiempo, se cuela y se toma.

Esta preparación se puede beber dos veces al día antes de las comidas principales, durante nueve días.

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